En los Colegios Diocesanos educamos desde la pedagogía del evangelio. Queremos niños y jóvenes cristianos educados con los valores del evangelio, desde el diálogo fe-ciencia, fe-cultura. Llevamos a cabo la formación integral de los alumnos de acuerdo con una concepción cristiana del hombre, de la vida y del mundo. Esta formación integral consiste en el desarrollo armónico de todas las dimensiones de la persona ya que, aspiramos a educar niños y jóvenes con un proyecto de vida, felices, porque su vida tiene sentido. El alumno es un ser en crecimiento que necesita ser ayudado, acompañado, guiado; la familia en primer término, y la comunidad educativa, elegida por los padres, tienen esta misión. El objetivo y fin último de los Colegios Diocesanos es ofrecer un modelo de vida basada en el AMOR y materializado en la educación integral. 

Para la consecución de estos retos cada estamento de la comunidad educativa desempeña misiones concretas:

– El titular tiene como misión fundamental dar a conocer y velar por el cumplimiento del Carácter Propio del Centro, haciendo partícipes del mismo a todos los miembros de la comunidad educativa.

– Los profesores como personas y como comunidad, tienen la responsabilidad de la tarea educativa en la escuela; las familias y también la Iglesia a ellos se la confían. Ellos con su acción y testimonio han de favorecer la verdadera educación integral de los alumnos con Jesucristo como modelo de hombre.

– El personal no docente tiene una importante misión como miembro de la comunidad educativa, colabora en el buen funcionamiento del centro con su dedicación y actitudes personales.

– Los padres tienen como misión velar por el cuidado y la educación de los hijos. En esta difícil tarea no están solos. Para ser ayudados eligen el Colegio buscando un tipo de educación, por ello, al matricular a su hijo en un Colegio Diocesano, tienen derecho a exigir una educación cristiana. Los padres con su testimonio y actuar diario deben favorecer la verdadera educación integral de sus hijos, con Jesucristo como modelo de hombre, como camino, verdad y vida.

– El alumno matriculado en un Colegio Diocesano tiene derecho a ser evangelizado, y a la vez es instrumento de evangelización para los demás, tanto dentro de la escuela como en los otros ámbitos en los que se desenvuelve. Educar la persona incluye no solo la formación intelectual, sino la apertura del ser a la trascendencia, que llena su vida de verdadero sentido. Todas las personas tenemos una misión en la vida. Dios con la misión da los dones necesarios para cumplirla Todos nosotros tenemos que facilitar el desarrollo de esos dones para el cumplimiento de la misión.